El efecto que el consumo que los frutos secos tienen sobre el riesgo cardiovascular ha sido altamente estudiado.
Los primeros en ofrecernos evidencias sobre el efecto favorable de los frutos secos sobre la salud fueron estudios realizados en grandes poblaciones. La mayoría de ellos se centraron en la posible relación entre consumo de frutos secos y enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio o la angina de pecho.
El primer estudio publicado en este ámbito fue el Adventist Health Study (1992), realizado en una población de adventistas de California. El estudio se realizó sobre una población de 31.208 personas de raza caucásica, adventistas, cuya dieta incluía de manera habitual frutos secos. Se observó que una mayor frecuencia de consumo de frutos secos se asociaba a un bajo riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares. Así pues, después de un seguimiento de 6 años, aquellos individuos que consumían regularmente frutos secos 5 o más veces por semana, presentaban un menor riesgo de infarto de miocardio no fatal (un 51% menor en comparación a los no consumidores) y un menor riesgo de enfermedad cardiovascular fatal (un 48% menor en comparación a los no consumidores). Otros estudios observacionales posteriores realizados también en poblaciones adventistas mostraron resultados similares. En estos estudios, realizados por el mismo equipo investigador, se observó que aquellos individuos con un alto consumo de frutos secos presentaban una mayor esperanza de vida sin episodios coronarios, además de demostrar de nuevo que el riesgo de enfermedad cardiovascular era menor en aquellos grupos de población con mayor consumo de frutos secos.
Otros estudios más recientes han obtenido resultados similares. Así pues, en el Iowa Women's Health Study (1996) se siguieron durante 7 años 34.486 mujeres postmenopáusicas. El objetivo del estudio era observar la relación entre la toma de antioxidantes (dietéticos o a partir de suplementos) y la mortalidad cardiovascular. Los autores hallaron una relación inversa entre el consumo de vitamina E y el riesgo de muerte por enfermedad coronaria, relación mucho más intensa cuando la vitamina E provenía de fuentes dietéticas y no de suplementos. Dado que los frutos secos son una de las mayores fuentes dietéticas de vitamina E, se observó también una relación inversa entre mortalidad cardiovascular y consumo de frutos secos. Aquellas mujeres que consumían frutos secos 4 o más veces por semana presentaban un riesgo un 40% menor de muerte por enfermedad coronaria que aquellas que no consumían frutos secos.
El Harvard Nurse's Health Study (1998) examinó durante 14 años de seguimiento la relación entre consumo de frutos secos y el riesgo de enfermedad coronaria en 86.016 enfermeras de entre 34 y 59 años de edad. Se observó que las mujeres que tomaban 5 o más raciones de frutos secos a la semana (siendo 1 ración igual a 28 g, peso neto) mostraban un riesgo menor de sufrir enfermedad coronaria que las mujeres que nunca consumían frutos secos o las que tomaban menos de una ración al mes. El estudio llevado a cabo por Lavedrine en Francia, en 793 hombres y mujeres de entre 18 y 65 años de edad evaluó también la relación entre el consumo de frutos secos, nueces en este caso, y diversos factores de riesgo cardiovascular. Estos autores encontraron que aquellos individuos que consumían regularmente nueces presentaban mayores concentraciones de colesterol HDL (colesterol bueno).
Recientemente el Physician's Health Study, ha mostrado resultados similares a los anteriores. Comparados con aquellos que nunca, o de forma ocasional, consumían frutos secos, los individuos que tomaban frutos secos 2 o más veces por semana, presentaban un menor riesgo de muerte súbita cardiaca y de mortalidad cardiovascular total.
A partir de los datos observados en estos estudios, se empezaron a realizar estudios de intervención dietética, es decir, estudios en los que se proporcionaban frutos secos a los participantes y se observaba el efecto que el consumo de estos tenía sobre diferentes factores de riesgo cardiovascular.
En la mayoría de estudios, los resultados han sido positivos, corroborando que el consumo de frutos secos se asocia a una disminución de los niveles de colesterol total y de colesterol LDL (colesterol malo).
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Relación de artículos científicos y abstracts:
» Puede encontrar más información sobre los diferentes estudios científicos realizados sobre frutos secos y enfermedad cardiovascular en nuestra sección de relación de artículos.
Revisiones sobre frutos secos y enfermedad cardiovascular:
» Alimentos funcionales. Los frutos secos: un heterogéneo grupo de alimentos con efecto preventivo cardiovascular. - Dra. Rosa Solà. Universitat Rovira i Virgili.
» Frutos secos y salud cardiovascular (I y II). - Dra. Rosa Solà y Dr. Lluís Masana. Universitat Rovira i Virgili. 
» Efectos de los frutos secos sobre el colesterol y las enfermedades cardiovasculares. - Dra. Rosa Solà. Universitat Rovira i Virgili.
» Más allá de los lípidos: impacto de los fitocomponentes en el sistema cardiovascular. - Dr. Achim Bub. Centro Federal de Investigación para la Nutrición, Karsruhe. 
» Efectos de los frutos secos sobre los niveles de colesterol. - Dr. Emili Ros. Hospital Clínico y Universitat de Barcelona.
» Consumir nueces a diario ayuda a reducir hasta un 11% el riesgo cardiovascular. - Dr. Emili Ros. Hospital Clínico y Universitat de Barcelona.
» Frutos secos y salud cardiovascular. - Dr. Lluís Masana. Universitat Rovira i Virgili.
» El impacto de los frutos secos en el nivel de colesterol y las enfermedades cardiovasculares. - Dr. Lluís Masana. Universitat Rovira i Virgili.
Temas relacionados:
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