El impacto de los frutos secos en el nivel de colesterol y en las enfermedades cardiovasculares
Dr. Luis Masana. Facultat de Medicina. Universitat Rovira i Virgili.
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en los países occidentales. Sin embargo existen importantes diferencias en cuanto a la frecuencia de las alteraciones cardíacas entre diversos territorios. Así los países del norte de Europa tienen unas tasas de mortalidad muy elevadas respecto a los del área mediterránea. Este hecho se puede atribuir a diversos motivos desde los genéticos a todos aquellos que hacen referencia al estilo de vida y de estos quizá como más importante, la dieta.
En los últimos años se han acumulado evidencias científicas sobre diversos aspectos beneficiosos de los componentes de la denominada dieta mediterránea, entre ellos el aceite de oliva y dosis moderadas de vino.
La importancia del efecto del aceite de oliva en cuanto su posible papel protector sobre la cardiopatía isquémica parece radicar, al menos en parte, en su contenido en ácido oleico. Actualmente se considera que las dietas ricas en ácido oleico son adecuadas desde el punto de vista de la salud cardiovascular. La oliva no es el único fruto de nuestra dieta rico en ácido oleico, los frutos secos son en general ricos en esta sustancia, y de ellos el que tiene un mayor contenido es la avellana (50% de su peso). Existen diversos estudios que demuestran que el consumo de frutos secos en general se asocia a un menor riesgo cardiovascular. Además el consumo de nueces (más ricas en ácido linoleico) se ha asociado a modificaciones favorables del perfil lipídico. A pesar de ello las recomendaciones dietéticas de las sociedades científicas que se ocupan de la prevención cardiovascular incluían el consumo de frutos secos en general y de avellanas en particular en la zona de alimentos de uso restringido.
Dado que el consumo de avellanas es tradicional en nuestra zona, una de las primeras productoras del mundo, realizamos un estudio para valorar el efecto sobre el perfil lipídico del consumo de avellanas. Un grupo formado por 70 niños, 57 adultos y 47 ancianos participaron en el mismo. Después de obtener una muestra sanguínea para determinar las concentraciones de colesterol, triglicéridos, HDL y apoproteínas iniciaron un suplemento dietético de 25 gramos de avellanas (Negreta, DO: Reus) al día. Esto suponía un incremento entre un 2 y un 4 % en la cantidad total de ácidos grasos monoinsaturados (MUFA) de la dieta. Al final del período de 16 semanas, las cifras de colesterol total, LDL, y triglicéridos eran inferiores a las de un grupo control que no consumió avellanas. Los valores de HDL fueron además más elevados que los del grupo control. Si bien los cambios fueron moderados(entre 2 y 10%) siempre se produjeron en el sentido favorable para el perfil lipídico.
Queda claro que el consumo de avellanas en las cantidades habituales de nuestra dieta no produce efectos adversos sobre el perfil lipídico. Probablemente su efecto es beneficioso a largo plazo. Además cabe pensar que otros componentes de las avellanas como los antioxidantes pueden sumarse al cúmulo de factores favorables sobre la salud.
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