Zambon D et al. Substituting walnuts for monounsaturated fat improves the serum lipids profile of hypercholesterolemic men and women. A randomized crossover trial. Ann Intern Med 2000
Introducción y objetivos del estudio
La modificación del estilo de vida en la población es la base para la prevención de las enfermedades coronarias y la primera terapia en personas con niveles de colesterol elevado. Recientes investigaciones sugieren que el consumo regular de frutos secos reduce el riesgo cardiovascular. El objetivo de este estudio fue evaluar el efecto del consumo de nueces sobre el perfil lipídico y la capacidad oxidativa de las LDL en individuos con riesgo de enfermedad coronaria.
Población de estudio y protocolo de actuación
Se estudiaron 49 hombres y mujeres de edades comprendidas entre 28 y 72 años con hipercolesterolémia poligénica. Se evaluó el efecto de 2 tipos de dietas: una dieta control tipo mediterránea con aceite de oliva como grasa culinaria principal y sin ningún tipo de frutos secos; y una dieta enriquecida con nueces, similar a la dieta control, en la que parte del aporte energético del aceite de oliva fue sustituido por nueces (entre 41 gramos y 56 gramos al día). Las nueces aportaron un 18% del A.C.T en la dieta con nueces. El diseño del estudio fue de tipo cruzado, sin período de lavado entre ambas dietas. Cada una de las dietas fue seguida por los participantes durante 6 semanas.
Resultados
El peso de los participantes se mantuvo estable durante ambos períodos de intervención dietética.
El colesterol total disminuyó un 9% en la dieta enriquecida con nueces y un 5% en la dieta control. Las LDL disminuyeron un 11.2% en la dieta enriquecida con nueces y un 5.6% en la dieta control. No se encontró diferencia entre ambas dietas con respecto a las HDL, triglicéridos o apolipoproteína A1. Las Apo B disminuyeron en ambas dietas paralelamente a la disminución de LDL.
Conclusiones
Este estudio evidencia el efecto hipocolesterolemiante del consumo regular de nueces. Por tanto incluir nueces en una dieta típicamente mediterránea, que ya es de por sí rica en monoinsaturados y pobre en saturados, produce beneficios adicionales para la salud cardiovascular.
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